jueves, 21 de enero de 2021

cabezotas

Los humanos podemos llegar a ser muy cabezotas ignorando la temporalidad. Como si todo fuera o fuese perenne, cuando la mayoría de cosas/seres somos de hoja caduca.

Hablando de hojas, me he dado cuenta de que (y ya van tres) sólo me acuerdo de leer el libro escogido cuando me avisan de que se acaba el plazo y debo devolverlo (a la biblioteca). Entonces lo veo, leo ávidamente, me gusta, me apetece acabarlo, se acaba el tiempo... pido una prórroga y ahí si que lo cojo un rato cada día. Es bien?

Me pregunto: si esto pasa con algo tan sencillo, imaginaos que puede llegar a pasar con asuntos acumulados. Y mira que en lo eventual tengo un máster, pero la mente es tan poderosa que nos convence de que hay tiempo para apalancarse. Espabilando, que todo es mayormente provisional.

Los egos se alían con el intelecto y ahí nos tienes, haciendo encaje de bolillos para aprender, sin prisa pero sin pausa, lo efímero de la propia vida. Priorizar, sobre el papel, parece fácil. Luego las rutinas del día a día nos van comiendo y se nos olvida. 

Hace poco una amiga de mi hijo me hizo una encuesta para un trabajo (suyo). Pues ante una pregunta, aparentemente inocente, entendí algo importante de mi pasado (relacionado con mi presente e incluso con mi futuro inmediato). Ni tan mal!.

Es decir, que una cosa lleva a la otra, y viceversa, con lo cual lo que hacemos, decimos, callamos, dejamos de hacer o pasamos de puntillas por ello al final vuelve y nos pasa la mano por la cara. 


Por ejemplo, hoy mismo, he leído unos whats en diagonal, andando por la calle (puta tecnología) y me he saltado alguna palabreja, lo que ha variado sustancialmente el tono del mensaje. Mi percepción ha sido: Jopeta! Le he mandado un audio a una tercera persona, en plan queja. Ahora, ya en casa, lo releo con calma (y las gafas del serca) y... me siento una miaja chunga/impulsiva/malpensada.  

Conclusión: Paso a paso, despacito y con buena letra... A vivir que son dos días! 


domingo, 10 de enero de 2021

FelizVida

Acabamos de comenzar un año nuevo. Hacemos balance, sin querer evitarlo, como si fuera o fuese preceptivo hacerlo (algunos rituales pueden ayudar a ello). 

Estos días, de pronto, recibimos mensajes de gente a la que ni recordábamos tener entre nuestros contactos (y tal vez olvidamos felicitar a los habituales). Feliz año, felices fiestas, que te vaya bonito... ni tan mal. Yo suelo contestar Feliz Vida, aunque soy de las ñoñas que disfruta de los belenes, los arbolitos, las luces navideñas, Papa Noel e incluso los Reyes Magos (es lo que hay). 


El caso y la cosa es que leí lo que compartió uno de mis churumbeles, reflexiones profundas en forma de "carta de agradecimiento al 2020". De momento sólo pude contestar: Gracias. Ahora añado que me encanta lo escrito/leído. Compartir emociones, vivencias, fallos y aciertos, objetivos, carencias, aprendizajes, complicidades, descubrimientos, etc. es lo que nos hace crecer como personas humanas.

Atrevernos a expresarlo, comunicando abiertamente nuestra introspección, admitiendo ese batiburrillo que nos ronda las entrañas, mostrándonos frágiles y fuertes, vitales e indecisos, decididos ante las dudas, dudosos ante algunas decisiones... Es bien (si es que tengo unos hijos mu apañaos).

Releo y cotilleo también las respuestas a la publicación. Extraigo estas palabras/conceptos: Lío, apoyo, sensible, honesto,  sabio, miedo, responsabilización, respeto, autoestima, validación, criterio, confianza, sandez, motivación, apagado, excusas, bloqueos, contradicciones... Uff!! 

Mil gracias por tu transparencia, ahora que se habla tanto de "la verdad", enhorabuena por evitar ser de plástico. A pesar de todo y de todos mantener la esencia es muy bien. Personalmente el aciago 2020 me ha servido para observar comportamientos humanos/sociales, es un hábito que vengo haciendo de forma instintiva desde chiquis. Aunque también ha sido chungo por muertes "cercanas" (ninguna por covid).


Por mi parte me sigo respetando, y, sin prisa pero sin pausa, sigo adelante con mis objetivos vitales. Y ustedes vosotros?

Pues eso, que Feliz Vida!


sábado, 2 de enero de 2021

emociones


Últimamente se habla mucho de emociones, es bien. Aunque se puede caer en la tentación de rizar el rizo y presuponer que todo lo que nos ocurre está derivado de ellas. Sea en plan inteligencia emocional, sea aprender a gestionarlas o sea por intentar ignorarlas. 

Vamos a ver, personas humanas, ni somos sólo cuerpo serrano ni seres etéreos: Estoy de acuerdo en que dichas emociones, mal gestionadas, pueden derivar en daños físicos (e incluso psíquicos y/o mentales) pero una vez dañada la parte corporal debemos atenderla. Lo ideal sería sanar al tiempo cuerpos, almas, sentimientos, pensamientos, desasosiegos... obvio. Yo es que, por más que busco, sigo sin encontrar la varita mágica.

Entonces recuerdo enseñanzas de mi padre: "primero el uno, después el dos" (gracias papi) o, lo que viene siendo lo mismo, aprender a priorizar.

Hace poco, en plena crisis de rinitis alérgica (un coñazo) una señora farmacéutica insistía en darme (sólo) remedios alternativos alegando/asegurando el origen emocional de mi cuadro clínico. Pues mire usté, muchas gracias, conozco ello e intento paliarlo, pero, de mientras, una antihistamínico me viene que ni pintado (por aquello de evitar sufrir gratis).

Mayormente porque el día a día a veces es una miaja acaparador. Dicho esto os invito, por supuesto, a que sigáis indagando en vosotros mismos y vuestros mecanismos para mejorar, en general. Anclarse en situaciones chungas perjudica seriamente nuestro bienestar. 

Otra época francamente jodida para tema anímico viene siendo el duelo. Tenemos esa tendencia a minimizar e incluso atosigar a aquellos que sienten esa tristeza tan profunda. La pérdida de un ser querido duele. Nos incomoda el dolor ajeno? Puede que nos asuste y sigamos sin saber muy bien qué decir o hacer (calladitos estamos más monos). Nos sale, sin querer evitarlo, esa parte ancestral tan primitiva.

Humanidad, comprensión, respeto, paciencia, amabilidad, acompañamiento, escucha activa, empatía... recordando también que la actitud es básica. A veces una sencilla sonrisa es suficiente. 

Nos sonreímos?

(Lo anterior lo escribí hace como un mes y lo tenía en borrador, hoy lo publico así, sin más, por cierto... Feliz Año)