domingo, 10 de mayo de 2020

Caminante

Ahora que nos dejan salir a caminar recuerdo una reflexión de hace unos meses. Ahí va:

Utilizaba dos tipos de calzado, unos zapatos buenos, cómodos, casi nuevos y unas botas viejunas, muy buenas, deformadas por el uso. Pues bien, se rompieron ambos a la vez. Total que fui a la zapatería a renovar calzado de invierno. Me probé y reprobé media tienda (soy pelín difícil de calzar porque tengo el empeine alto y los pies anchos), encontré unos botines chulos, cómodos y prácticos.

Hasta aquí nada especial, verdad?. Ya te digo, la historia empieza cuando al día siguiente salgo a la calle (para ir al curro) y me doy cuenta de que voy andando raruna, dando pisadas cortas, como sin atreverme a pisar. Y así dos o tres trayectos, hasta que me centro y me atrevo a andar dando pasos firmes. Qué maravilla. Ni me aprietan, ni me molestan. Es bien!

Entonces me viene a la mente cuando de chiquis me hacían andar por una linea recta en el cole, mayormente porque camino con los pies abiertos hacia afuera, (tipo patito feo). Madre mía, las veces que me habrán dicho que ni se me ocurra bailar, que ponga la espalda recta (tengo lordosis), que vaya andares más desgarbados... 

Uff!! Cómo se nos quedan grabados esos mensajes de desaliento. Menudo destrozo hacemos, sin querer evitarlo, con nuestro entorno más cercano. Y lo que nos cuesta luego re-descubrirnos, creer en nosotros y darnos permiso. Tal vez con pisadas patosas, pero dejando huellas  sinceras. 

Si, os lo cuento, bailo fatal, pero me encanta hacerlo y ya ni me acompleja. (Igual que cantar, que tengo un oído penoso, y aún así canto cuando quiero). Conclusión: que la vida sigue siendo temporal y ya vale de tanta tontería, toca que nos queramos una miaja más y nos respetemos nuestras diferencias, jopeta. 

Caminante son tus huellas el camino y nada más...







lunes, 4 de mayo de 2020

diluir

A veces se me diluye la empatía. Estoy procesando cosas intensas, internas. Normalmente empatizo con mis semejantes, pero ahora se me escapa el pensar/sentir que aquello que expresan es poco relevante. El caso es que (a quien sea/lo que sea) le está afectando y yo... a la luna de Valencia.

Ay, es que es cansino ser siempre coherente. Cada uno vivimos nuestras historias como podemos y sabemos. Lo que ocurre es que tengo el listón de los despropósitos muy alto. Será lo que decía mi padre?: Que la vida te hace callo (supongo que se refería al corazón). Menuda época!

Lo que ocurre es que incluso ahora la dilución es casi instantánea. Me explico, las personas que hemos tenido momentos de confinamiento (por otros motivos) tal vez relativizamos más el actual. Sirven como ejemplo episodios de salud, propios y/o de seres muy cercanos, así como los procesos de duelos severos, en los que el silencio y la calma suelen proceder. 

Osea, que andamos todos una miaja desnortados. Los que tenemos que salir porque parecemos delincuentes, los que os tenéis que enclaustrar porque se eterniza. Y la mayoría esperando, deseando, que ésto acabe pronto y de la mejor manera posible. Recuerdo ver la entrevista a un ciudadano confinado en China (al principio de la pandemia) y alucinar. Pues ya tú ves, ahora to el mundo mundial quieto parao.


A ver si se va aclarando la situación y encuentran la fórmula que diluya al puto virus. Mientras tanto la lluvia nos está preparando campos verdes y bosques frondosos para poder pasear en cuanto nos lo permitan. Yo sueño con dar una larga caminata por la playa, ver, escuchar y respirar mar.


Y, por supuesto, diluirme en un abrazo con todas las personas humanas queridas 
(y por querer). Es bien.

(lo escribí hace unos días, lo tenía en borrador... 
ayer mismo fui a caminar por el campo)