miércoles, 17 de febrero de 2016

razón

Yo he sido una defensora de la razón, incluso de querer "tenerla", durante media vida. Afortunadamente, en mi búsqueda de otras formas de entender, alguien me habló de la rendición. 


La gente de mi edad crecimos pensando que rendirse era algo así como perder la batalla y eso es chungo, sobretodo para el ego. Ahora sencillamente me rindo a la vida.

Estoy viendo unos vídeos que hablan sobre el proceso conciencial y evolutivo, lo que viene siendo que cada uno percibimos las cosas según nuestra conciencia y consciencia en el momento en que las vivimos. Algo así como que todo es según el color del cristal con que se mira... 

Dicho esto os cuento que estoy trabajando la contención, mucho más intenso e interesante que darle rienda suelta a la mente queriendo racionalizar lo irrazonable. Es como un apéndice de la lección del respeto, con pinceladas de humildad y toques de confianza. Porque para dejar de querer "ganar" e imponer nuestro criterio hay que utilizar grandes dosis de generosidad y paciencia para permitir que cada uno procesemos nuestro propio proceso al ritmo que corresponda. 



Yo aquí, divagando sobre razonamientos, cuando el raciocinio está obsoleto. Me vais a perdonar pero me acaba de suceder algo que me ha dejado anonadada. Algún día tal vez aprenderé que aunque me guste la transparencia el mundo viene siendo opaco. Que tu das un poco de ternura y la gente percibe... vaya usté a saber!!. Que sí, que algunas personas regalamos sonrisas desde el corazón, sin más... ni menos.

En fin, que ya vale por hoy, que esto de hacer de hija/madre/abuela/bisabuela es mu cansao. 
Nos vamos viendo, o leyendo, o lo que se tercie.







lunes, 1 de febrero de 2016

puntopelota




Hay eventos especialmente potentes (nacimientos, muertes... ) que nos remueven las entrañas dejándonos el alma desprotegida, para bien y para mal. 

Nuestros instintos más básicos asociados a tales acontecimientos provocan que todo se intensifique, tanto para potenciar nuestras habilidades naturales como nuestras carencias más íntimas. 

Todos nos equivocamos, forma parte del proceso vital del ser humano. Dicen los expertos que así aprendemos. Lo curioso es observar qué hacemos con nuestros propios errores... porque para los ajenos parece que siempre se nos ocurren soluciones. Asumir y aceptar la vulnerabilidad, permitiéndonos-la, es una tarea pesada (sobretodo porque solemos cargar con mochilas de culpas, miedos, resentimientos). 

Los humanoides somos tan simples que acostumbramos responsabilizar de casi todo al último que nos active viejos (y nuevos) agravios, aunque a ésta persona le corresponda sólo su parte, nunca la de toda nuestra vida y, menos aún, la de la carga/pauta familiar que arrastremos. Cuando nos sentimos muy agobiados podemos reaccionar a la defensiva, magnificando, contraatacando, escondiendo la cabeza bajo el ala, huyendo... y ya está el lío montado!. 


De vez en cuando la vida nos hace un regalo "extra". Aceptarlo puede resultar una apuesta complicada, que incluye compromiso con uno mismo y soltar amarres. Darnos permiso para avanzar abandonando episodios confusos. Levantar la vista, agradeciendo, dando paso a una nueva etapa más libre y limpia, en la que seamos felices. Archivar ofensas equivale a lo que decía mi amigo Juan: "asunto acumulado"... 

Es sano animar a las personas a conseguir sus objetivos, para instalar una sonrisa en el corazón. Nos cuesta entender que algunos hagamos cosas atípicas simplemente porque lo sentimos así, a pesar de la dureza y los momentos oscuros. Es muy importante tener gente a la que amas, sin responsabilizar a nadie de nuestra propia felicidad. 


Y hasta aquí puedo contaros, sed felices.







lunes, 18 de enero de 2016

abrigarse

Cómo hace una para abrigarse el alma?? Ayer hice esta misma pregunta en mi muro de fb y algunos amigos respondisteis cosas mu bonicas, graciass. 

Ya os he contado que soy de primavera/verano, en llegando al otoño aún resisto, pero la cosa hivernal la llevo regulera. 

Sin querer evitarlo cada año por estas fechas me recojo para hacer una miaja de hibernación... Este enero está siendo un poco más complicado por el overbooking que tenemos en casa, pero en ello estoy.

Si bien mi modo de hibernar es leve, sin llegar a la desconexión total ni el sueño profundo durante semanas, simplemente es como un aletargamiento para recuperar energía y poner orden en la salud mental... y anímica. Buscar en mi interior la calidez para poder extrapolarla y compartirla con otros seres humanos, recuperando el contacto con mi alma. 

Algo así como preparar la tierra para replantar y que florezca cuando mejore el clima, aunque luego salgan flores silvestres.  

Me iría genial tener una chimenea para hipnotizarme admirando el fuego, mientras se caldea el ambiente hogareño (como hacíamos hace años en La Adrada)... todo llegará.

De momento me conformo con infusiones bien calientes, a ser posible compartidas. 

Suelo aprovechar el semi-letargo para darle rienda suelta a las reflexiones de andar por casa, esas en las que me planteo (por ejemplo) porqué es tan difícil entender que el sentido del humor dista mucho de cachondearse de la gente, o que ser positiva y alegre en nada equivale a ser inmadura (si acaso todo lo contrario) o en qué grado admitimos la sinceridad cuando nos empeñamos en buscar tres pies al gato.

La mente humana nos da la capacidad de potenciar lo mejor y también lo más chungo de cada uno, simplemente cruzándonos los cables del circuito... entonces las neuronas se ponen a bailar un tango y ya la hemos liao, o les da por hacerse las suecas y simular más memez de la real... o patinan y si es sobre hielo ya ni te cuento. 


Coherencia, señoras y señores, que ya vale de tanta mediocridad!!.


En el apartado emociones mejor  andar de puntillas (hasta nuevo aviso), 
que tocar el corazón es mejor hacerlo con suavidad y ternura. 


viernes, 15 de enero de 2016

WhatsApp


Hace cuatro meses, en mi entrada titulada "comunicación" ya os conté lo chungo que puede ser comunicarse vía WhatsApp. Sabemos que los humanos somos capaces de tropezar dos veces con la misma piedra, pues a mi me acaba de pasar!!


Si bien la piedra de hace 4 meses era la de casi media vida y la de ahora estaba casi sin estrenar... pero el fallo igualico. Es que "hablar" sin mirarse a los ojos, sin observar el lenguaje corporal, sin escuchar el tono de voz... pues eso ni es hablar ni es ná, y se puede prestar a confusiones o errores de transcripción.

Venimos todos con nuestras cargas de recelos, decepciones, desengaños, descorazonadas, temores. Reconvertirlos en confianzas, ilusiones, esperanzas, ánimos, serenidades... viene siendo tarea de cada uno. Para milagros dirigirse a Lourdes.

Cuando estamos conociendo a una persona, o cuando creemos que ya la conocemos, hay ciertos momentos en que se nos activa algún bloqueo, carencia o falsa expectativa y ello puede entorpecer la comunicación para, sin querer evitarlo, caer en la tentación de percibir cosas inexistentes y/o alejadas de la voluntad de nuestro interlocutor. Para bien y para mal.

Es frecuente caer en tópicos absurdos, basados en sinsabores previos de malos rollos con otras gentes. Y ahí la cagamos, sobretodo en las conversaciones a distancia, tales como: he creído entre-leer que tal vez tu has querido decir que yo he pensado que tu has dicho que yo dije que... a la kk. 

Puedo prometer y prometo que dejaré de hablar x whats excepto en aquellos casos en los que la relación sea fluida y se combine con directos en formato voz y/o presencial. Online pa cosas menos importantes, como por ejemplo, jugar a apalabrados que aún siendo regulera me relaja, mire usté.

A quien le pueda interesar: si usted cree que soy sincera es bien y aún podemos intentar ser amigos, si duda de mi veracidad utilice la puerta del fondo, en caso contrario ya nos veremos.
Apa rebonicos, a seguir en el camino ese que conduce a quiensabeande.



martes, 29 de diciembre de 2015

tolerancia?

Si me rechinan los higadillos ante las personas con poca tolerancia... soy intolerante?? Últimamente evito participar en según qué conversaciones porque, sinceramente, ni sé qué decir (pa que yo me calle... ).


Sea como fuere hoy me ronda por la cabeza el tema de si utilizar la contención, para evitar males mayores, implica cierto grado de tolerar hacia fuera al tiempo que aprender a ser más flexible... o sólo sirve para hacerse mala sangre. Una va desarrollando paciencia (mucha) sin olvidar lo del respeto.  

Ay mira, lo que toca ahora es agradecer a Papa Noël que sea tan dicharachero e ir preparando la carta a los Reyes, esos tan magos. Ah calla! que primero va lo del balance anual y los propósitos de enmienda para el año que viene... que coñazo!


A quien sea menester, pa el 2016 (y sucesivos) me pido un finde de verano pa mi pa siempre (como en la peli "Same Time, Next Year"). El resto del año cada mochuelo a su olivo, que bien está.  Por lo demás pues lo de siempre, ya se sabe: salud, dinero y amor. Añadir toneladas de toleración, máxima comprensión, condescendencia (bonito palabro), energía y lo que viene siendo una pizca de aguante, del verbo aguantar, pa evitar dar guantazos. 

Y seguimos para bingo, que por ahí van diciendo que la vida nos da todo lo que somos capaces de asumir, o algo parecido. Mi madre dice que tiene ganada una parcelita en el cielo, pos va a ser que yo me la pido aquí en la tierra. De hecho con quedarme a vivir en ande vivo ya me vale.



A todo esto yo había empezado divagando sobre el verbo tolerar y se me ha echado encima que hoy hace 25 años que murió mi padre, ante lo cual todo lo anterior carece de importancia. Simplemente me quito el sombrero ante ti, papá, para darte las gracias por todo lo que me das. Tenías razón, la vida te hace callo... en ello ando, limando asperezas.


Papá, Xavi, Juan... hoy también os quiero



martes, 22 de diciembre de 2015

feliznavidad

Hace muchos años me dio por decir "feliz navidad" en cualquier época del año, como símbolo de "pues mira qué bien".

En realidad para mí estas fechas siguen teniendo sabor a papá, a familia. De jóvenes vivíamos lejos de "casa" y todos hacíamos un esfuerzo extra para compartir la Nochebuena, juntos.

Mi padre, el patriarca de la tribu, preparaba con tiempo los regalos y llenaba la despensa para ofrecernos lo mejor. Volvíamos loca a mi hermana llenando la casa de churumbeles... 
Visto así, con esa connotación de reagrupamiento del clan y lleno de generosidad, la cosa navideña es algo incluso tierno.

También existe la parte ñoña y mayoritariamente la consumista. La gente falsa y las obligaciones absurdas. Los sentimientos de plástico envasados al vacío y envueltos en cursilandia... todo ello carente de contenido. Aire!! 

Luego están las sillas vacias, como si el resto de los días estuvieran a tope. Mira, ahí si que me mosqueo una miaja, con perdón. Los que faltan, faltan... en Navidad y en juliembre. "A los que ya no están echaremos de menos... " pues claro, jopeta. "Y a ver si espabilamos los que estamos vivos... " los que seguimos estando brindaremos por la vida, sin trampa ni cartón. Sin memeces, con emoción y respeto, recordándolos con una enorme sonrisa agridulce, sacando fuerzas de flaqueza. Rememorando lo bien que lo pasábamos con ellos , permitiendo que se escape alguna lagrimilla rebelde. 

En nuestra casa compartimos la Nochebuena zampando (pozi, es lo que hay), con la ingenua ilusión efímera de que lleguen las 12, para ver si nos sorprende Papa Noël dejándonos aquel regalo que nunca es el que esperas... o que por ser el esperado deja de sorprenderte. Por supuesto que ahora los colores son más tenues, e incluso los cascabeles suenan más suaves (las pérdidas pesan).  

Cuando detrás de todo ello, en los días previos, hay diversos duendecillos encargándose de hacer listas para recordar todo y a todos, intentando que sea equitativo, proveyendo las provisiones con aquella pizca de picardia glotona... entonces la cosa navideña... sigue siendo bien.

Aprovecho para lanzar mis mejores deseos para todas las personas humanas del mundo mundial... incluso en Navidad! 

Mucha, mucha fuerza y caricias en el alma para los que os estrenáis en la ausencia física de alguien querido, sólo recordaros que (aunque sea jodido)... les llevamos en el corazón.

Dicho esto, se abre la veda de los multiwhats y mensajes varios en los llamados "medios sociales". 

Recomendaciones de uso: Huir de todo y todos los que nos quieran vender humo, aunque éste esté presentado en el mejor estuche del mercado.
Contra-indicaciones: Los trapicheos emocionales perjudican seriamente la salud mental.


Ojalá que nos vaya bonito, ah si:
FELIZ NAVIDAD!







lunes, 14 de diciembre de 2015

confianza

Hay días en los que estoy gris, simplemente con poca luz. Son momentos de recogimiento, quizá para procesar esas experiencias que me hacen sentir como en caída libre. Sensación de densidad y espesez mental, falta de fluidez (osea la cabeza muy espesa). 

Es que el ego nos puede machacar las neuronas... Estoy viendo nuevos vídeos sobre el ego, concretamente "tu ego y tú"... uff!! Cagoentó, seguir avanzando mola, los parones cuando chocan nuestros egos son un coñazo integral.  

Tomar conciencia de los mensajes corporales, basados en los miedos y desconfianzas, con sus quejas correspondientes y los enfados derivados de todo ello... me devuelven a la realidad de que soy humana y me queda muuuuchooo por aprender.



Dones, talentos, capacidades, habilidades... si conectamos con nuestro "yo" y compartimos todo ello ya estamos siendo personas y aportando humanidad. Hacer las cosas lo mejor que podamos, confiando y haciéndolo con entusiasmo, recuperando los niveles mínimos de consciencia... es bien. 

He titulado esta entrada con la palabra confianza. Qué es confiar? Una ya ni sabe si tenían razón los agoreros que me trataban de ingenua (añadiendo que ello equivale a irresponsable) o aquellos más chalaos que yo que me tienen por alguien inteligente. 


Vuelvo a estar griposa y ojerosa, y ya van dos veces en lo que va de otoño... jopeta! Debo tener las defensas por los suelos. Ah calla que ya llega el invierno, con lo que mola, con sus días fresquitos, tirando a cortos, su falta de luz, su vientecillo que corta la respiración... un lujazo. Sí, ya lo se, hace falta la sombra para apreciar la luz.

Al igual en aquellas zonas templadicas del planeta la gente serán también personas humanas, con sus más y sus menos, sin necesidad de hibernar. Me estoy planteando irme a vivir a Las Canarias, regalar las bufandas y calzarme las sandalias, cómo lo veis? allí también encontraré buenos amigos?


Apa a seguir, con mi jarabe para la tos, el mucolítico, el antitérmico, la sopita caliente... y los mándalas que van muy bien para evitar la nerviosidad.