Los corazones afligidos, cuando sonríen, pueden soltar alguna lágrima. Lo llamamos existir. Pudiera ser que, tal como decía mi padre, hagamos callo para resistir, con el peligro de rompernos.
Por lo tanto, intentamos tímidamente sonreír, y, como escribía el gran Mario (Benedetti)... "si la sonrisa viene de muy, de muy adentro usted puede llorar... llorar, sólo llorar... entonces su sonrisa, si todavía existe, se vuelve un arco iris".
Precioso, verdad?. Tal cual. En momentos delicados, en los que nos movemos entre la tristeza, la fragilidad y las ganas de seguir adelante se manifiesta nuestra vulnerabilidad. Si nos rodeamos de personas comprensivas y amables, que respeten nuestros tiempos, quizá recuperemos energía. Pasito a paso.
A los egos egoístas que se miran el ombligo como si fueran o fuesen el centro del mundo, a esos, ni agua. Las zonas de confort inconfortables me aburren. Aire!
Una no pasa por debilitamientos temporales para seguir con más de lo mismo. Una miaja de delicadeza, porfi. Qué tal si volvemos a poner de moda la empatía y la coherencia?. Cómo lo véis?. A ver, que cada cual viva y sienta como le de la gana, obviamente.
A quien le apetezca seguir amuermao... Y/o si os gusta vivir en las cavernas, pues a disfrutarlo. Los dinosaurios son interesantes, mirad a ver si aún queda alguno. Al igual ya están fosilizados, como algunas mentes.
Las muertes cercanas (un beso al cielo, sobri) y los arrechuchos físicos nos recuerdan la temporalidad. Aquello de las flores en vida. Y si encima toca hacer un ratito de reposo el replanteamiento es casi obligatorio.
Y sí, hace 48 años que te parí, Xavi (te quedaste en los 32) y sí, sigues estando en mi esencia. Recordar tu sonrisa me emociona, aunque me produzca un pellizco en el alma. Ver tus ojos hace brillar los míos.
Es bien atrevernos a sentir. Pura vida.











