domingo, 15 de febrero de 2026

pedestal

Las personas humanas somos tan limitadas que, a veces, nos tienta subirnos a un pedestal. Como si desde esa posición creciéramos de golpe. 

Ahora bien, los motivos  pueden ser muy dispares. Desde la necesidad de ser visto hasta falsas expectativas, pasando por egos inflados y/o adultos actuando desde sus propios niños heridos.

Sea como fuere como nadie es más que nadie... Evitemos la prepotencia.

Pero volviendo al tema, creéis que quien se sube a la peana piensa en algún momento en los de "abajo" (a la altura terrenal)? O es un monólogo en voz alta, desde otra altura?

Hacer movimientos, aunque sean chiquis, para cambiar de perspectiva es bien. Un pasito palante,  a un ladico, o incluso patrás. Subirse a la parra ya es otro cantar.  Se siente más poder?

Poder para tener mejor visión y encontrar soluciones? Poder para empequeñecer al resto y sentirse superior? Poder asegurarnos de acaparar toda la tención? Poder, en definitiva, para imponer nuestro discurso?

A mi me vais a perdonar pero ande esté una mesa redonda en la que todes nos veamos las caras y seamos capaces de escuchar, hablar, debatir, contrastar opiniones e incluso mandarnos al carajo... al carajo los pedestales.

Otra cosa viene siendo un escenario, tarima o similar para facilitar a la peña ver y escuchar a quien sea que tenga algo que decir, recitar, cantar... Ni más ni menos.

A veces vemos las cosas tan claras que nos parece imposible que el resto ni lo entienda. Aprender a expresarnos, defendiendo nuestras ideas, sin querer imponer o tener siempre la razón es un aprendizaje más de la propia existencia. 

Los intensitos podemos llegar a ser muy cargantes, e incluso ofensivos. El problema es cuando se hace "sin querer evitarlo" (verdad papi?). Esas egolatrías impenitentes se convierten fácilmente en impertinentes.

Yo estoy en ello, una miaja de humildad, con goticas de autoestima, sazonando con empatía y sin perder de vista el respeto.

Apa, a ver quien anda pidiendo escaleras para subir...