lunes, 23 de marzo de 2026

Menorca

A veces nos apalancamos y nos convertimos en público de nuestra propia vida. Los días grises de invierno tampoco ayudan. Entonces todo vale para meternos en la cueva. Poco a poco dejamos de hacer aquellas cosas que nos conectan con la vitalidad y nos apagamos, se nos va la luz.

Pues bien, así mismamente estaba yo hace dos semanas...

Un viaje del imserso, qué pereza, no sé como irá. Me preparo un libro, una libreta e incluso una caja de acuarelas. Me propongo hacerlo en modo zen, desconexión total, después de unos meses complicados y agotadores. 

Habitación individual, nada de apuntarse a excursiones ni mucho menos conocer gente, de eso ya tengo a puñaos.  Ropa cómoda, algún paseo por el entorno del hotel y poco más. Me veo en la terraza leyendo, y ya me está bien.

Perooo la vida me sorprende con un regalo que me devuelve a mi esencia: ganas de descubrir, de mirar y admirar, de conocer, de disfrutar, de reír, cantar, bailar... Nuevos amigos para recorrer la isla de punta a punta, en todos los formatos posibles. 

Curioso cómo nos planteamos a veces la reconexión, el reencontrarnos. La verdad es que hacía tiempo que no me sentía tan libre y descansada. Y mira que ha sido un no parar, de las 8 de la mañana a las 12 de la noche en un sube y baja constante.

Y de mis compañeros casuales ya ni sé qué decir, personas dispares y al tiempo unidas por ese descubrimiento mutuo, desde nuestros corazones (algunos escorromoñaos), nuestras vivencias previas (que ya tenemos un edad) y esa forma tan generosa de abrirnos sin miedo. 

Con algunos seguirá la amistad hasta ser amigos, el resto... lo vamos viendo. 

Estoy contenta, incluso muy contenta. Vuelvo a ver una miaja de brillo en mis ojos.  Gracias, muchas gracias!

Cuando en una mirada cómplice encuentras un mundo que te provoca esa sonrisa en el alma, eso, señoras, se llama estar viva.


Tengo ganas de hacer cosas y de compartir. Es bien?

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Trankis, que la colla de Valls sigue activa, 

te apuntas a una birra? pos ya tú sabes, los viernes en Moments




jueves, 5 de marzo de 2026

#presidenta

"Aceptaré el mandato y cumpliré mi cargo presidenta de la escalera, sí... es para mejorar, sí.(De ti sin mí, Delafé y las Flores Azules).

Menudo año!. Parece que nuestro edificio ha decidido escorromoñarse justo ahora. Es que ha cumplido 25 añazos y va pidiendo recambios. Hacía falta que fueran o fuesen todos a la vez?

Prueba de fuego, nunca mejor dicho. Ahora bien, se va priorizando y, en no siendo profesionales, vamos resolviendo temas. Sin prisa pero sin pausa. 

Nunca llueve a gusto de todos, obvio. Algunas personas tenemos más paciencia y empatía que otras. Recriminar, de forma ofensiva, que se resuelvan cosas pendientes es algo absurdo. Echar en cara que debería estar resuelto hace tiempo no nos aporta nada. Valorar la resolución al igual es muchomasmejor

Es bien ser resolutiva. Moverse por tierras movedizas entre amenazas, descalificaciones y halagos (muchos) es mareante. Ni blanco ni negro, colores, porfi. Que tú lo ves gris y la otra marrón... pues le ponemos un tono azul celeste que quanti menos es bonico.

Sin frivolizar ni demonizar. Convivir en un edificio con personas dispares, con mundos propios pero espacios comunes es un acto de valentía en el mundo en que vivimos. Recordar que somos seres humanos y, como tales, cometemos errores... y aciertos.

Trabajar en equipo me parece lógico (gracias compis de Junta), contrastar propuestas al tiempo que se toman decisiones puede provocar rechazo sistemático en aquellos que nos miran con lupa, esperando cualquier fallo para recriminarnos por acción u omisión.

Una comunidad de vecinos es un mini mundo en si misma. En la nuestra estamos pasando por diversos incidentes. Desde incendio hasta fuga de agua, pasando por robos y actos de vandalismo. Si a ello añadimos el desgaste propio de las muchas estaciones (con su calor, frío, lluvia y viento), tales como daños en la fachada y en la pared lateral... Pues es un sinvivir.

Llama aquí, atiende allá, consulta acullá, pide presupuestos a tutti, reclama a las entidades correspondientes. Haz un seguimiento de todo lo habido y por haber, desde extintores hasta luces de emergencia, pasando por que cierren bien las puertas. Pide cita, espera respuesta, ponte de acuerdo con comunidades vecinas...

Y todo ello, creedme, no tendría mayor tema, dado que es algo temporal, si no fuera o fuese por los ataques verbales impregnados de cabreo compulsivo por una pequeña parte de la vecindad.

Acabo mi año de responsabilidad con sensación agridulce, cansada y contenta, sintiéndome pelín incompetente y muy implicada. Experiencia intensa, a pesar de que me la habían pintado como un paseo. Una miaja hasta el mismi.

Después de ello, volverá la primavera... 


PD; anoche acabé la "presidenciación" y ahora... solo soy vocal, será bien?
(Gracias vecinos por validar a la Junta)





domingo, 15 de febrero de 2026

pedestal

Las personas humanas somos tan limitadas que, a veces, nos tienta subirnos a un pedestal. Como si desde esa posición creciéramos de golpe. 

Ahora bien, los motivos  pueden ser muy dispares. Desde la necesidad de ser visto hasta falsas expectativas, pasando por egos inflados y/o adultos actuando desde sus propios niños heridos.

Sea como fuere como nadie es más que nadie... Evitemos la prepotencia.

Pero volviendo al tema, creéis que quien se sube a la peana piensa en algún momento en los de "abajo" (a la altura terrenal)? O es un monólogo en voz alta, desde otra altura?

Hacer movimientos, aunque sean chiquis, para cambiar de perspectiva es bien. Un pasito palante,  a un ladico, o incluso patrás. Subirse a la parra ya es otro cantar.  Se siente más poder?

Poder para tener mejor visión y encontrar soluciones? Poder para empequeñecer al resto y sentirse superior? Poder asegurarnos de acaparar toda la tención? Poder, en definitiva, para imponer nuestro discurso?

A mi me vais a perdonar pero ande esté una mesa redonda en la que todes nos veamos las caras y seamos capaces de escuchar, hablar, debatir, contrastar opiniones e incluso mandarnos al carajo... al carajo los pedestales.

Otra cosa viene siendo un escenario, tarima o similar para facilitar a la peña ver y escuchar a quien sea que tenga algo que decir, recitar, cantar... Ni más ni menos.

A veces vemos las cosas tan claras que nos parece imposible que el resto ni lo entienda. Aprender a expresarnos, defendiendo nuestras ideas, sin querer imponer o tener siempre la razón es un aprendizaje más de la propia existencia. 

Los intensitos podemos llegar a ser muy cargantes, e incluso ofensivos. El problema es cuando se hace "sin querer evitarlo" (verdad papi?). Esas egolatrías impenitentes se convierten fácilmente en impertinentes.

Yo estoy en ello, una miaja de humildad, con goticas de autoestima, sazonando con empatía y sin perder de vista el respeto.

Apa, a ver quien anda pidiendo escaleras para subir...