A veces entramos en bucle y nos es más fácil justificarnos en base a personas y/o cosicas del pasado.
Que si yo que si tú que si a mi me da la risa, y... la casa sin barrer.Son aquellos pretextos de "yo siempre lo he hecho así" que en mi familia no sé lo qué y blablablá.
Ay! Unos lo llaman madurar, otros ser viejuna, mi padre decía que era hacer callo. A mí me cuestan las etiquetas, soy pelín ácrata. El caso y la cosa es que las excusas de mal pagador me aburren soberanamente.
Brillo, y que cada palo aguante su vela. Todas las personas humanas tenemos momentos de birria. La idea es aceptarlos, vivirlos, llorarlos, gritarlos... Y darle la vuelta a la tortilla. Abrazar con ternura nuestras taras.
Es decir, ya no se lleva eso de que como a mí la vida me ha tratado mal me permito ser chungui. Ya vale de consentir memeces. Qué es: un concurso a ver quien es más imbécil?
Os suena la palabra reflexión? Pues eso, una miaja de introspección, una pizca de criterio y un puñao de priorizar prioridades. Y ya lo tendríamos!. Sin más, sin menos.
Conversar, leer, escribir, pasear, jugar, hacer nada, pintar, ver una serie, tejer, volver a hacer nada, escuchar el silencio, poner música a todo volumen, quedar con amiguis, quedarse en casa, celebrar cumples, cocinar, volver a hacer nada... Y viceversa. Es bien?
Ojalá se nos note en la voz que por dentro somos de colores.
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Feliz Navidad!!
