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Cómo se aprende a seguir cumpliendo años y vida sin que tú sigas en ella/ello? Pues paso a paso, son sus más y sus menos, con las alegrías que nos siguen llegando y con la añoranza visceral de un abrazo, una mirada, una de tus sonrisas eternas.
Respirando profundamente o teniendo taquicardia, con subidones y/o reguleramente, con una miaja de vértigo y con fuerza, mucha, tanta que a veces me sorprendo a mi misma. De vez en cuando mis ojos lloriquean, a su aire, y me recuerdan que también se vale llorar, sin instalarse en la lágrima pero permitiendo que brote, espontánea, natural.
Recuerdo el día de hoy, hace 44 años, cuando tuviste a bien nacer. Tenías prisa por llegar a nuestras vidas, tanta que casi nos pillas "en bragas". Alegre, inquieto, vital, llorón, con esa luz especial, larguirucho, rubiales... me mirabas y me deshacías (tanto como cuando era imposible dormir). Es bien, incluso muy bien.Suerte tenemos, ambos, de tus hermanos (mis otros hijucos), tus sobris (jiji) y tu sobrino-nieto, ese que sin haber coincidido en el planeta tierra habla de ti con toda naturalidad...
Pues si, como te iba diciendo, forman parte importante de mi fortaleza (y mis debilidades). De nuestros recuerdos y vivencias, de esas cositas que nos llenan los sentidos. Sí, también os incluyo, por supuesto, al resto de family y a las personas amigas, las de verdad de la buena. Cómo sino podría seguir poniéndome tiritas al alma escorromoñá?
Xavi, hoy también te quiero.
(Abuelo Manolo, dale los estirones de orejas correspondientes, porfi).




